Hoy nos complace presentar la primera entrevista del proyecto Beyond Theory en 2026. La entrevista tiene como protagonista a Virginia Bazán-Gil, directora de Archivos de RTVE y presidenta de FIAT/IFTA. La entrevista ha sido realizada por Juan Alonso.

 

Sobre la serie

Beyond Theory es un proyecto del Grupo de Expertos ICA/PAAG, lanzado en 2022, que tiene como objetivo proporcionar contenidos relacionados con la gestión fotográfica y audiovisual, discutiendo propuestas posibilistas mediante un enfoque pragmático.
El objetivo principal de esta iniciativa es entrevistar a profesionales relevantes y con amplia experiencia implicados en diferentes aspectos del flujo de trabajo audiovisual y fotográfico.

Para conocer los proyectos anteriores, haz clic en el enlace: Beyond Theory. La serie de entrevistas del ICA/PAAG

 

Fotografía: Moris Puccio

Entrevista
1.

Con más de 20 años de trayectoria en uno de los archivos de televisión mas relevantes de Europa, ¿podrías presentarnos brevemente el Archivo de RTVE? ¿cuál es su misión, cómo surgió y qué materiales conserva? ¿qué cifras destacan en su recorrido histórico? ¿por qué considerarías que es clave en la memoria audiovisual nacional e internacional? Y finalmente, ¿cómo está compuesto el equipo que lo gestiona?

La misión del Archivo RTVE es preservar y facilitar el acceso a la producción audiovisual y sonorade Radio Televisión Española, garantizando que este patrimonio esté disponible para la emisión, la creación de nuevos contenidos, la investigación, la divulgación y la memoria colectiva del país.

Nuestra visión es la de un archivo moderno, digital y conectado: un espacio vivo que preserva el pasado y da soporte al presente, asegurando el acceso al patrimonio audiovisual como servicio público y contribuyendo activamente a la producción audiovisual y a la cultura.

El Archivo RTVE reúne 24 millones de documentos en distintos soportes y formatos. Está formado esencialmente por los fondos de Televisión Española (TVE) y de Radio Nacional de España (RNE).

En el ámbito televisivo, las grabaciones más antiguas conservadas datan de finales de los años cincuenta y, a partir de 1962, se inicia la conservación regular de la producción propia. Desde la década de los ochenta, este proceso se desarrolla de forma sistemática, lo que ha permitido reunir 3.975.000 de documentos y más de 1.450.000 horas. Los fondos de TVE abarcan programas informativos, culturales, educativos y de entretenimiento, así como coberturas especiales y emisiones históricas que documentan los principales acontecimientos sociales, políticos y culturales del país, incluyendo la producción de los centros territoriales y corresponsalías.

En cuanto a la radio, la colección de RNE refleja la evolución tecnológica del medio y de los sistemas de producción y conservación sonora. La incorporación de sistemas informáticos al Archivo en los años ochenta y la posterior digitalización de la producción y emisión en los noventa hicieron posible la conservación íntegra de la emisión. En la actualidad, los fondos de RNE suman 2.950.000 documentos y alrededor de 1.500.000 horas.

El Archivo RTVE conserva además una destacada colección fotográfica de más de 800.000 imágenes, con fondos que se remontan a principios del siglo XX. Estas fotografías documentan la historia de la radiotelevisión pública y la evolución social, cultural y tecnológica del país, e incluyen colecciones singulares como las de Christian Franzen, Félix Rodríguez de la Fuente o la histórica revista Teleradio.

El Archivo RTVE es clave para comprender la historia de España, no solo por su volumen y amplia cobertura cronológica, sino también porque durante décadas fue el único testigo audiovisual con una red estatal de centros territoriales y corresponsalías. Esta situación se mantuvo hasta la llegada de las televisiones privadas en 1990, aunque desde 1983 comenzaron a operar las primeras televisiones autonómicas.

El Archivo está gestionado por un equipo de cerca de 220 profesionales con perfiles diversos y altamente especializados. La plantilla combina documentalistas, personal técnico y profesionales de gestión, que trabajan de forma coordinada en las sedes de Madrid, Barcelona y Valencia. Su labor garantiza la preservación, el acceso y el correcto tratamiento documental del patrimonio audiovisual, aportando rigor, continuidad y calidad al servicio que presta RTVE.

2.

¿Cómo era el Archivo de RTVE cuando usted se incorporó en 2004 y cuáles han sido los principales cambios desde entonces?

La preservación del Archivo de RTVE ha sido una tarea compleja y constante. A lo largo de décadas, la Corporación ha desarrollado un constante proceso de migración y digitalización con el objetivo de garantizar la conservación a largo plazo de sus contenidos y su accesibilidad para la producción y la sociedad.

Cuando me incorporé a RTVE como documentalista en 2004, comenzaba un importante proyecto de transformación de soportes analógicos —formatos de 1 pulgada, 2 pulgadas y U-Matic— orientado a preservar los contenidos y facilitar su uso en la producción. Este proceso, que concluyó en 2008, marcó el inicio de una profunda transformación del Archivo. En paralelo, en 2007 se inició la digitalización de la producción de informativos, aunque no fue hasta 2009 cuando se realizaron las primeras transferencias de estos contenidos al archivo digital, consolidando un sistema más eficiente de gestión de la información.

El año 2010 supuso un punto de inflexión con la implantación del sistema de gestión de contenidos audiovisuales (MAM) en tres áreas estratégicas: Informativos, Programas y el centro de producción de Sant Cugat, en Barcelona. Este avance fue acompañado por la puesta en producción de un gestor documental multimedia desarrollado a medida, diseñado para administrar tanto los contenidos audiovisuales como los metadatos asociados. Ese mismo año se inició la digitalización masiva del Archivo, combinando recursos internos y externos.

En 2011 se implantó la redacción digital en el área de Informativos y, posteriormente, en 2013, en el área de programas no informativos en Prado del Rey. En 2014 se establecieron las conexiones entre el archivo digital y los sistemas de producción, reforzando la integración del Archivo en los flujos de trabajo. Más adelante, en 2017, se llevó a cabo la migración de los contenidos almacenados en soportes LTO5 a LTO7, mejorando la capacidad, la seguridad y la sostenibilidad del almacenamiento. En 2020 se actualizó el sistema MAM, se unificaron las librerías de Informativos y Programas y se implantó una nueva versión del gestor documental.

Otro hito relevante se produjo en 2021, con la incorporación de soluciones de inteligencia artificial al trabajo diario del Archivo, un ámbito en el que RTVE ha sido pionera y que continúa desarrollándose tanto en el archivo sonoro como en el audiovisual. En 2026 se empezará a trabajar en la renovación integral del almacenamiento digital y a la actualización del equipamiento técnico, incluyendo la sustitución de telecines por escáneres de última generación.

Sin duda, los principales cambios experimentados por el Archivo en los últimos 20 años han estado ligados a la evolución tecnológica, impulsada por las nuevas exigencias de la producción audiovisual y por una progresiva profesionalización de los equipos. Pero, sobre todo, estos veinte años han supuesto una consolidación del valor del Archivo como un elemento estratégico para la Corporación RTVE.

3.

En su perfil de LinkedIn se presenta como alguien que trabaja “preservando el pasado y construyendo el futuro de los archivos audiovisuales”. A menudo los archivos, especialmente los históricos, se perciben como espacios de preservación patrimonial, mientras que los archivos de televisión parecen orientarse más a la reutilización inmediata en la producción. ¿Comparte esta visión? ¿Cómo concilia el archivo de RTVE estas dos dimensiones: servicio a la producción presente y preservación a largo plazo?

En el Archivo RTVE conviven de forma inseparable dos dimensiones que a menudo se presentan como opuestas: la preservación patrimonial y el servicio directo a la producción audiovisual. Se trata de un archivo histórico, pero también de un recurso estratégico para un medio de comunicación moderno como es RTVE. El Archivo ha dejado de ser únicamente un espacio asociado a la memoria o a la nostalgia para convertirse en un activo clave para la Corporación. Junto a su valor patrimonial, desempeña un papel relevante en la reutilización de contenidos, la venta de secuencias y programas para distintos canales de distribución y, más recientemente, en acuerdos vinculados al entrenamiento de algoritmos.

Desde esta perspectiva, el Archivo RTVE se articula en torno a dos ejes complementarios claramente definidos. Por un lado, su dimensión patrimonial, orientada a la recuperación y preservación de imágenes y sonidos procedentes de soportes analógicos —cintas magnetofónicas y material cinematográfico— que documentan, de forma especialmente significativa, la segunda mitad del siglo XX. Por otro, su función al servicio de la producción, centrada en la incorporación continua de contenidos digitales contemporáneos, generados en los actuales flujos de trabajo audiovisual.

Gestionar de manera equilibrada estas dos dimensiones —la patrimonial, vinculada al pasado, y la productiva, orientada al presente— no siempre resulta sencillo, especialmente cuando los recursos están dimensionados fundamentalmente para responder a las necesidades inmediatas de la producción. Aun así, en los últimos dos años RTVE ha avanzado de forma decidida en la mejora del acceso al Archivo tanto para la investigación como para la ciudadanía.

Para el público general, este acceso se articula a través de colecciones curatoriales de alto valor histórico, como se puso de manifiesto con motivo del cincuenta aniversario de la muerte del dictador Franco. En ese contexto, se seleccionaron y contextualizaron diversas colecciones, entre ellas una centrada en la sociedad española del momento. En el ámbito de la investigación, facilitamos el acceso a los fondos tanto de manera remota como presencial en nuestra sede en Madrid. Paralelamente, estamos trabajando para establecer alianzas con otras instituciones que permiten avanzar tanto en el conocimiento de las colecciones como en su accesibilidad, contribuyendo a una comprensión más amplia y plural del pasado.

4.

En el ámbito audiovisual aún no existe un consenso claro sobre los formatos y códecs más adecuados para la preservación a largo plazo, especialmente en el caso del vídeo digital. ¿Cómo aborda RTVE esta cuestión y cuál es su opinión sobre los retos de la preservación del born-digital video?

Los archivos de los medios de comunicación estamos estrechamente vinculados a los procesos de producción y, por tanto, dependemos en gran medida de las transformaciones tecnológicas de la industria audiovisual. En este contexto, las decisiones sobre formatos y códecs suelen estar condicionadas por las necesidades inmediatas de la producción y la emisión, y no siempre incorporan desde el inicio una reflexión suficiente sobre la preservación a medio y largo plazo. Los recientes saltos tecnológicos, como la implantación de las emisiones en UHD, han vuelto a poner de manifiesto esta tensión.

Por este motivo, consideramos esencial que el Archivo esté integrado en los grupos de trabajo en los que se definen las estrategias de transformación tecnológica. Solo desde esa participación temprana es posible anticipar los impactos que estas decisiones tendrán sobre la preservación futura de los contenidos, especialmente en el caso del vídeo digital nacido en entornos completamente digitales.

Ante la ausencia de un consenso claro y estable en el ámbito audiovisual sobre formatos y códecs de preservación, resulta igualmente fundamental la participación activa en redes profesionales internacionales. En este sentido, FIAT/IFTA, y en particular su Preservation and Migration Commission, lleva años trabajando en estas cuestiones desde perspectivas diversas, generando espacios de debate, seminarios y documentos de referencia que contribuyen a orientar la toma de decisiones en un contexto de constante transformación tecnológica.

En RTVE, producción y Archivo están íntimamente relacionados. Contamos con equipos que trabajan en los archivos de producción y otros específicamente orientados a la preservación a largo plazo. En el ámbito de la producción televisiva, estos flujos están bien definidos y consolidados. Sin embargo, la preservación de los contenidos de radio – donde la edición es mucho más rápida que en televisión -  y de las producciones concebidas exclusivamente para canales digitales plantea aún importantes retos, en gran medida por la falta de conexión entre estos ecosistemas y los sistemas tradicionales de archivo.

En este contexto, la preservación del vídeo nacido digitalmente no puede abordarse como un problema exclusivamente técnico, sino como un proceso continuo que debe integrarse desde el propio diseño de los flujos de producción.

5.

Uno de los grandes retos de los archivos audiovisuales es la enorme cantidad de material que generan y gestionan, lo que hace imposible conservarlo todo. ¿Cómo se aborda en RTVE la retención y evaluación del material audiovisual? ¿Existen criterios definidos y publicados para este proceso?

Los archivos audiovisuales de las radiodifusoras se definen tanto por lo que han logrado preservar como por aquello que, por razones técnicas, económicas o históricas, no ha podido conservarse. En los primeros años de la radio y la televisión, la emisión era esencialmente en directo y la posibilidad de grabar era limitada o económicamente inasumible. La noción de conservar grabaciones a largo plazo por su valor histórico y patrimonial se fue consolidando de manera progresiva.

En el caso de RNE, antes de la llegada de las cintas magnetofónicas, las grabaciones se realizaban en discos de acetato con una vida útil limitada, cuya transferencia a formatos más duraderos implicaba un coste considerable. Con la incorporación de las cintas, estas eran tan costosas que solo se disponía de un número muy reducido, destinado casi exclusivamente a la emisión. En TVE ocurrió algo similar: la introducción de la grabación en vídeo vino acompañada de equipos y soportes igualmente caros, lo que incentivó durante años la reutilización de las cintas frente a su conservación. En el entorno analógico se asumía, de forma realista, que no era posible conservarlo todo.

La selección del material destinado al archivo permanente fue, por tanto, un proceso altamente selectivo, basado en criterios como el valor informativo, las posibilidades de reutilización en ese momento, el coste de tratamiento, el espacio disponible, la disponibilidad de las grabaciones y la valoración realizada desde la producción. En el entorno digital, la percepción ha cambiado: la capacidad de almacenamiento parece prácticamente ilimitada y cada salto tecnológico multiplica el espacio disponible.

Este nuevo contexto digital, sin embargo, también ha traído consigo ciertos riesgos. Los archiveros convivimos con el temor permanente de haber eliminado el documento que en el futuro podría resultar imprescindible, lo que a veces se traduce en una tendencia a conservarlo todo. Este “síndrome de Diógenes digital” hace aún más necesaria una reflexión constante sobre la retención y la evaluación, para evitar que la abundancia aparente sustituya al criterio archivístico.

En RTVE, además del archivo definitivo, existen archivos de producción en los que los contenidos permanecen durante tres o cuatro años, hasta que la perspectiva del tiempo permite valorar si deben conservarse de manera permanente. Este proceso se realiza por equipos diferentes pero coordinados, tanto en Madrid como en Barcelona y en los centros territoriales. Esta coordinación ha permitido racionalizar la preservación, ya que históricamente la dispersión geográfica y la división entre informativos y programas generaban duplicidades significativas de material. En el último año se ha producido un avance muy relevante gracias a una mejor coordinación entre equipos, que ha contribuido a una gestión más eficiente y coherente de los fondos.

Esto, en lo que respecta a la producción digital actual. Sin embargo, si ampliamos la mirada a los fondos de décadas pasadas que solo ahora estamos digitalizando, la cuestión se vuelve aún más compleja. ¿Qué criterios debemos aplicar hoy para evaluar materiales que sobrevivieron a procesos de expurgo no siempre sistemáticos? ¿Somos plenamente conscientes de que muchos documentos se conservaron no porque fueran identificados como valiosos, sino precisamente porque no hubo tiempo ni recursos para analizarlos y descartarlos? En numerosos casos, esos materiales constituyen hoy los únicos vestigios de contenidos que tuvieron un gran valor informativo, cultural o social en su momento.

En RTVE hemos vivido esta situación de forma muy concreta en series de gran relevancia histórica para cuya producción se contó con muchas imágenes procedentes de otras instituciones. Esta experiencia obliga a replantear la valoración de los fondos no catalogados desde una perspectiva histórica y patrimonial, y a asumir que los criterios de selección no pueden ser estáticos, sino que deben revisarse a la luz del tiempo, del contexto y de los nuevos usos posibles de los archivos.

En este sentido, aunque existen criterios y convenciones consolidadas —como la preservación de la copia legal de emisión, la prioridad de la producción propia y de aquellos contenidos con potencial de reutilización futura—, la evaluación archivística sigue siendo un proceso dinámico, condicionado por la evolución tecnológica y por las necesidades cambiantes de la sociedad.

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6.

El <Institut National de l’Audiovisuel (INA) en Francia es un referente en gestión audiovisual y cuenta con un modelo de negocio en el que la comercialización del archivo y actividades formativas representan una parte esencial de sus ingresos. ¿Qué opinión le merece este modelo? ¿cree que los archivos audiovisuales tienen un alto potencial de generar recursos económicos? ¿Se aplica algo similar en RTVE?

El Institut National de l’Audiovisuel es, sin duda, un referente internacional y cuenta con la ventaja de ser una institución cuyo núcleo de actividad está centrado exclusivamente en los archivos. Su misión principal es la preservación, el acceso y la gestión del patrimonio audiovisual francés, junto con un firme compromiso con la formación de profesionales y la difusión del conocimiento a escala internacional. Todo su modelo se articula de forma coherente en torno a estos objetivos, a los que dedica sus recursos y su estrategia.

Los archivos de los medios de comunicación, incluso en el ámbito público y con un claro valor patrimonial, operamos en un contexto distinto, estrechamente vinculado a la producción diaria y a las dinámicas propias de las empresas audiovisuales.

En este marco, los archivos audiovisuales tienen un alto potencial para generar recursos económicos y valor añadido. En RTVE, el archivo constituye una fuente relevante de ingresos para la Corporación. En 2024, RTVE ingresó  2.175.000 euros por la venta de secuencias y 11.400.000 por la comercialización de programas de archivo, a lo que se suma su aportación a la coproducción de contenidos mediante el uso de material de archivo. Además, la reutilización sistemática de fondos archivísticos permite desarrollar nuevos contenidos de calidad, optimizando los recursos disponibles y reforzando la sostenibilidad de la producción audiovisual.

En un contexto en el que el valor de los medios públicos se ve a menudo cuestionado y en el que la rentabilidad social de los archivos no siempre resulta suficientente, la capacidad de demostrar también su rentabilidad económica adquiere una especial relevancia. En este sentido, evidenciar el retorno de la inversión en preservación digital puede ser un argumento clave para garantizar la sostenibilidad y el futuro de los archivos media.

7.

Más allá de la comercialización entendida en términos puramente económicos, algunos autores proponen pensar también en el valor de uso de los archivos audiovisuales, no solo en su valor de cambio. ¿Qué opinion te merece esta perspectiva?

Sin duda, el valor económico de los archivos audiovisuales no refleja por completo el verdadero retorno de la inversión. Los archivos de los medios de comunicación poseen también un valor social fundamental. Son una parte esencial de la memoria colectiva, ya que es a través de los medios donde las sociedades se informan, se representan y reflexionan sobre sí mismas cada día.

El valor de un archivo puede analizarse desde distintos enfoques. Por un lado, pueden considerarse los costes asociados a su mantenimiento, como la inversión en digitalización, los riesgos derivados de la pérdida del patrimonio o los ingresos que dejarían de percibirse en términos de reutilización y comercialización. Desde otra perspectiva, es posible valorar el archivo por su dimensión de mercado, a través de la venta directa de secuencias o programas completos, sin olvidar su aportación a la producción propia y a las coproducciones, así como el uso de los datos para el entrenamiento de algoritmos.

Junto a estas aproximaciones, existe una visión más amplia que entiende el archivo como un activo estratégico dentro del ecosistema de los medios y la industria del entretenimiento. En este sentido, desde FIAT/IFTA se promueve activamente el debate en torno al valor económico de los archivos, partiendo de la idea de que un archivo capaz de generar ingresos puede ver reforzada su posición dentro de la organización y su capacidad de influencia en la toma de decisiones.

Este debate no se limita al valor económico. FIAT/IFTA impulsa también una reflexión más amplia sobre el valor de uso de los archivos, a través de distintas comisiones, como la Value, Use and Copyright Commission y la Media Studies Commission, desde las que en los últimos años se han promovido iniciativas y debates de gran interés.

8.

¿Cómo se está aplicando la inteligencia artificial en el Archivo de RTVE? En base a tu experiencia, ¿cuáles son los principales puntos fuertes y las limitaciones de esta tecnología en el ámbito de los archivos audiovisuales?

Desde 2021, el Archivo de RTVE ha integrado la inteligencia artificial en sus procesos de trabajo diarios, principalmente para el metadatado de los contenidos de televisión y, posteriormente, también de radio.

La aplicación de la IA ha permitido hacer accesible un volumen mucho mayor de contenidos. Más allá de su utilidad en la producción diaria, su impacto está siendo especialmente relevante en el acceso a las colecciones históricas. El desarrollo de modelos de reconocimiento facial de protagonistas de determinados periodos históricos constituye un ejemplo significativo, ya que las nuevas generaciones de documentalistas no siempre cuentan con referencias directas de esos contextos. Asimismo, las posibilidades de la IA generativa resultan especialmente valiosas en una realidad multilingüe como la española, con un archivo en castellano, catalán, gallego, valenciano y euskera.

El mayor grado de madurez se ha alcanzado, sin duda, en las aplicaciones relacionadas con el audio, donde los resultados son ya muy sólidos. En el ámbito de la imagen, en cambio, tecnologías como la descripción automática de escenas en lenguaje natural o el reconocimiento de objetos aún presentan márgenes claros de mejora en su aplicación práctica. En RTVE, nuestra línea de trabajo pasa por seguir avanzando en este terreno a partir de casos de uso concretos, como los programas informativos, que permiten evaluar de forma precisa el valor añadido de estas herramientas.

En todo este proceso, es fundamental subrayar el papel central de las personas. La inteligencia artificial debe entenderse como una tecnología al servicio del Archivo, integrada en los flujos de trabajo y supervisada por profesionales especializados. En paralelo, RTVE continúa trabajando junto con la Cátedra RTVE–Universidad de Zaragoza en desarrollos futuros vinculados a la IA. No obstante, su impacto a medio y largo plazo sigue siendo en parte incierto, y es necesario profundizar en cómo los metadatos generados mediante estas tecnologías pueden afectar a un ecosistema archivístico tradicionalmente basado en datos altamente fiables.

9.

Desde 2017 participas activamente en FIAT/IFTA y en otras organizaciones internacionales del ámbito audiovisual. ¿Qué aprendizajes y perspectivas le ha aportado esta experiencia en la gestión de archivos? ¿Qué relevancia tiene, en su opinión, la colaboración internacional en este campo?

Mi participación en FIAT/IFTA desde 2017, así como la colaboración con otras organizaciones internacionales del ámbito audiovisual, ha sido clave en mi desarrollo profesional y en mi manera de entender la gestión de archivos. Recuerdo especialmente mi primera experiencia en la Federación durante la conferencia celebrada en Varsovia 2016, me impresionó mucho el nivel de los proyectos presentados. Esta primera conferencia fue una oportunidad para aprender, crecer e inspirarme. Regresé con muchas ideas nuevas y algunos contactos personales que, con el tiempo, se mantuvieron.

Un año después, ya con una mayor implicación profesional y con el respaldo de RTVE, sentí la responsabilidad de contribuir activamente a ese intercambio de conocimiento. Presentar nuestro trabajo y generar un intercambio directo con colegas de instituciones internacionales supuso un punto de inflexión. Se abrió un diálogo basado en el intercambio de experiencias, consejos y apoyo mutuo, y fue entonces cuando entendí que FIAT/IFTA no era solo una red profesional, sino una auténtica comunidad de pensamiento.

A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de conocer a colegas extraordinarios que han influido de manera decisiva en mi crecimiento profesional. Con ellos he compartido inquietudes, retos y una clara voluntad de modernizar el Archivo de RTVE. He aprendido la importancia de rodearse de personas de las que siempre se puede aprender algo nuevo, una red que impulsa, motiva y enriquece.

La colaboración internacional es esencial en nuestro ámbito, pero, en última instancia, se construye a partir de la colaboración entre personas. Por eso puedo afirmar, con orgullo, que la comunidad de archivos audiovisuales y sonoros es una comunidad abierta, comprometida y genuinamente colaborativa, algo que solo se comprende plenamente cuando se forma parte de ella.

10.

En la última conferencia mundial de FIAT/IFTA en Roma, el lema fue “Everything is possible and nothing is true?” destancando un contexto marcado por la irrupción de la inteligencia artificial generativa y la proliferación de desinformación. ¿Qué oportunidades y qué riesgos supone este escenario para la profesión y para la relación del público con los archivos audiovisuales?

El escenario descrito por el lema “Everything is possible and nothing is true?” refleja una tensión central para los archivos audiovisuales en la era de la inteligencia artificial generativa. Por un lado, se abren oportunidades significativas. La IA permite mejorar la preservación, documentación y accesibilidad de los archivos, acelerar la investigación académica y ofrecer nuevas formas de contextualizar el pasado. Los archivos de los medios públicos, por su volumen, calidad y diversidad, son además un recurso clave para combatir la desinformación, ya que constituyen testimonios contrastables de lo que ocurrió y de cómo las sociedades se han representado a sí mismas a lo largo del tiempo.

Al mismo tiempo, este contexto plantea riesgos relevantes. La proliferación de contenidos sintéticos y el uso de material protegido para entrenar modelos de IA pueden erosionar la confianza del público si no existen marcos claros de transparencia, trazabilidad y uso ético. Para los profesionales de los archivos, el reto es doble: proteger el valor social, cultural y democrático de estos fondos —que va más allá de su valor económico— y evitar que los sesgos existentes se amplifiquen a través de la tecnología.

En este sentido, los archivos audiovisuales son un pilar de la memoria colectiva y de la identidad social. Su gestión responsable, apoyada en la IA pero guiada por principios de servicio público, es esencial para reforzar la relación de confianza con el público y garantizar que, en un entorno de incertidumbre informativa, siga siendo posible distinguir entre lo documentado y lo generado artificialmente.

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11.

Recientemente has hecho una tesis doctoral, algo que parece poco habitual entre archiveros y documentalistas. En un entorno tecnológico tan cambiante como el archivo audiovisual,  ¿crees que es importante generar y publicar conocimiento en este formato? ¿en qué momento de la carrera considera más oportuno emprender una investigación doctoral y qué líneas cree que tienen mayor potencial en el ámbito de los archivos audiovisuales?

Desde que me gradué en Información y Documentación he mantenido un vínculo constante con la universidad. Durante una década fui profesora asociada en la Universidad Carlos III de Madrid y, más recientemente, la Cátedra RTVE–Universidad de Zaragoza me ha permitido seguir colaborando con investigadores y académicos de primer nivel. En ese contexto, dar un paso más y publicar el conocimiento generado, sistematizarlo y finalmente compendiarlo en una tesis doctoral ha sido una evolución natural de un trabajo que ya se venía desarrollando desde el ámbito profesional.

Defender una tesis doctoral siempre ha formado parte de mis proyectos vitales y, en julio de 2025, pude hacerlo además aportando una contribución en español en un área como es la inteligencia Artificial en la que el Archivo RTVE ha sido pionero. Iniciar este proceso es, en cualquier caso, una decisión muy personal. En mi caso, lo hice en un momento de gran exigencia profesional —como directora del Archivo y presidenta de FIAT/IFTA— y también personal. Probablemente no era el escenario vital más cómodo, pero sí un momento especialmente adecuado por la experiencia y el conocimiento acumulados después de más de 20 años trabajando del sector.

Creo que el ámbito de los archivos audiovisuales tiene un enorme potencial investigador. Cuando se inicia una revisión bibliográfica para un trabajo académico o para poner en marcha un nuevo proyecto, resulta evidente la escasez de referentes, en parte porque se trata de un conocimiento altamente especializado, muy ligado a la práctica profesional y que a menudo queda fuera de los canales académicos tradicionales. A esto se suma una creciente crisis de confianza en el sistema de publicación científica, que obliga a repensar cómo se genera, valida y difunde el conocimiento.

En este contexto, considero fundamental no solo investigar, sino también publicar y compartir ese conocimiento en formatos accesibles, rigurosos y útiles para la comunidad profesional y hacerlo además en idiomas distintos al inglés. Desde FIAT/IFTA asumimos precisamente ese papel ‘editorial’: facilitando la publicación de trabajos de expertos, visibilizar conocimiento aplicado y tendiendo puentes entre la práctica profesional y la investigación.

12.

En un contexto europeo marcado por la guerra de Ucrania y por nuevas amenazas, algunos archivos han comenzado a implementar programas de emergencia vinculados a conflictos armados, identificando vital records para garantizar su rescate o evacuación rápida. ¿Está RTVE considerando planes similares de business continuity? ¿qué estrategias cree que serían más adecuadas en caso de una situación de crisis extrema?

         

Este es, sin duda, un tema de especial relevancia de cara a 2026. En la actualidad, el Archivo de RTVE dispone de medidas de preservación digital, y a lo largo de este año iniciaremos un proceso de reflexión vinculado a la renovación de la infraestructura tecnológica y de los sistemas de gestión digital. Ese será el momento adecuado para incorporar de forma más sistemática escenarios de emergencia y de continuidad de negocio.

Experiencias recientes han puesto de manifiesto tanto la fragilidad como el valor esencial de los archivos. La DANA que afectó a varias regiones de España en octubre de 2024, y de manera muy especial a Valencia, evidenció hasta qué punto los archivos son fundamentales para la reconstrucción de la memoria colectiva, la rendición de cuentas y el ejercicio de derechos. En este contexto, la renovación tecnológica que debemos abordar representa una oportunidad clara para reforzar nuestro enfoque de preservación a largo plazo y avanzar hacia planes más específicos de respuesta ante situaciones de crisis extrema.

Desde el punto de vista de los contenidos, y en aquellos ámbitos en los que somos más autónomos, cualquier estrategia de emergencia debería contemplar la identificación y preservación de una parte esencial de nuestra memoria sonora y audiovisual. La selección, priorización y correcta contextualización de esos materiales plantea, no obstante, retos metodológicos y éticos complejos que requieren reflexión y consenso.

Desde la perspectiva de FIAT/IFTA, la gestión de emergencias y la protección de los archivos audiovisuales en contextos de riesgo es un debate de alcance claramente internacional. La experiencia acumulada en regiones como LATAM y el Caribe, donde se han desarrollado estrategias de preservación en contextos de conflicto, catástrofes naturales o alta vulnerabilidad, ofrece referencias valiosas para reflexionar sobre modelos de preparación, identificación de contenidos esenciales y respuesta ante escenarios críticos. No es casual que este sea uno de los temas que previsiblemente ocuparán un lugar relevante en la conferencia mundial de FIAT/IFTA de 2026, así como en seminarios regionales concebidos como espacios de intercambio y aprendizaje entre profesionales.

13.

Compatibiliza responsabilidades muy diversas y exigentes: dirección de los Archivos de RTVE, presidencia de FIAT/IFTA, docencia, investigación y participación en foros internacionales. ¿Cómo gestiona su tiempo y organiza el trabajo para abarcar todas estas actividades? Y mirando al futuro, ¿qué proyectos o líneas de trabajo le gustaría impulsar?

Es cierto, los dos últimos años han sido especialmente exigentes. Compatibilizar responsabilidades tan diversas solo es posible con el apoyo incondicional de mi entorno familiar y con el respaldo de un equipo altamente profesional y comprometido en RTVE.

En cuanto a la organización del trabajo, es clave apoyarse en equipos sólidos, delegar y priorizar, y mantener una visión clara de los objetivos estratégicos. Esto permite combinar la gestión diaria con la participación en foros internacionales, la docencia y la investigación, sin perder de vista el impacto a largo plazo.

Mirando al futuro, en RTVE me gustaría seguir impulsando una auténtica cultura de Archivo, en la que cada persona se sienta parte de un proyecto común, capaz de atraer el mejor talento y de desarrollar iniciativas relevantes más allá del trabajo cotidiano.

En el caso de FIAT/IFTA, el Executive Committee está formado por directores y senior managers que, desde las comisiones y también desde enfoques regionales, se implican activamente en proyectos de gran alcanc. Tengo además la suerte de colaborar con personas con una visión estratégica e internacional increíble, como Delphine Wibaux, Karin van Arkel y Brecht Declercq. Para la Federación, el objetivo es avanzar hacia una federación cada vez más inclusiva, sensible a la diversidad regional y cultural, y que funcione como un instrumento útil y cercano al servicio de sus miembros.

14.

Finalmente, a partir de su experiencia como documentalista, investigadora y docente, ¿qué recomendaciones le daría a jóvenes investigadores o estudiantes interesadas/os en dedicarse al campo del archivo audiovisual? ¿Qué habilidades creen que van a ser más demandadas en el futuro?

Posiblemente el acceso de las nuevas generaciones al mercado laboral en el ámbito cultural y del conocimiento sea cada vez más complejo. En el campo de los archivos audiovisuales, una formación especializada que combine una sólida base humanística con competencias tecnológicas resulta, en mi opinión, esencial. La evolución de las herramientas digitales y de la inteligencia artificial exige perfiles capaces de comprender tanto el valor cultural y social de los archivos como los entornos tecnológicos en los que se gestionan.

Dicho esto, creo que lo que realmente distingue a los buenos profesionales son cualidades aparentemente sencillas, pero decisivas: el interés genuino por el trabajo, la capacidad de implicarse y la generosidad para colaborar y compartir conocimiento. En un sector tan especializado y en constante transformación, estas actitudes son tan importantes como las habilidades técnicas y, en mi experiencia, son las que permiten impulsar cambios significativos. Creo firmemente en el valor de las personas y en su capacidad para transformar de manera positiva el ecosistema en el que trabajan.

BIOGRAFÍA
Virginia Bazán-Gil

Virginia Bazán-Gil es directora de Archivos en RTVE y presidenta de FIAT/IFTA. Forma parte además de la Cátedra RTVE–Universidad de Zaragoza, donde trabaja en la aplicación de la inteligencia artificial a los archivos audiovisuales. Miembro del Consejo Asesor de ASBU Academy, FRAME programme de INA y de la Filmoteca Polaca. Su experiencia docente incluye formación académica y profesional para distintas empresas e instituciones públicas, y ha sido profesora asociada en la Universidad Carlos III de Madrid. Actualmente es co-directora del Master en Gestión y Usos del Patrimonio Audiovisual de la Universidad Carlos III y RTVE Instituto.