Una nueva voz para una carta universal 

Adoptada por primera vez por la UNESCO en 2011, la Declaración Universal sobre los Archivos (DUA) afirma el papel vital de los archivos en el apoyo a la democracia, los derechos humanos y la memoria colectiva. Con la publicación de esta versión en esperanto, la Declaración está ahora disponible para una comunidad históricamente vinculada a los ideales de neutralidad, cooperación y respeto mutuo entre culturas. 

El esperanto fue creado en 1887 por L. L. Zamenhof como Lingvo Internacia («la lengua internacional»), una lengua políticamente neutral, fácil de aprender y destinada a fomentar la comunicación mundial. Más de un siglo después, sigue siendo utilizada activamente por una comunidad global como puente para el diálogo y la comprensión compartida. 

La DUA en esperanto 

La traducción al esperanto fue realizada por Rubèn Fernández Asensio y revisada y certificada oficialmente por el Comité Lingüístico de Esperanta Civito, garantizando la fidelidad tanto al sentido como al espíritu de la Declaración original. 

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Créditos de la foto: Jozef Baláž 

 

Este esfuerzo pone de relieve el compromiso constante del ICA, liderado por el Grupo de Expertos en Promoción (AEG), de poner la DUA a disposición en el mayor número posible de lenguas, reafirmando su alcance e inclusividad universales. 

Compartir la Declaración con la comunidad esperantista 

La DUA en esperanto se presentó por primera vez en el Congreso Español de Esperanto, en una sesión dedicada que generó un animado diálogo sobre los archivos y la memoria cultural. El siguiente hito en su promoción fue el Congreso Mundial de Esperanto en Brno, República Checa, en julio de 2025, donde la DUA en esperanto fue presentada ante una audiencia internacional de hablantes de esperanto. 

Por qué es importante 

Al unirse a la Declaración Universal sobre los Archivos, el esperanto refuerza su papel como lengua de paz, cooperación y valores compartidos. Esta nueva traducción garantiza que los principios de la DUA —el acceso a la información, la protección de los archivos y el derecho a la memoria— resuenen con otro público global.